Ciudad y contaminación
Las Ciudades modernas y la contaminación
Cuando en los siglos XVIII y XIX, las fábricas comenzaron
a controlar las fuentes de energía que impulsaban sus maquinarias y equipos,
optaron por establecerse en las zonas más pobladas y mejor comunicadas;
estas zonas eran las antiguas ciudades artesanales y comerciales, sedes del
poder económico y financiero.
La instalación e integración de las nuevas industrias al
antiguo sistema urbano dio origen a la moderna ciudad industrial,
característica de los siglos XIX y XX, donde el posterior desarrollo delas
comunicaciones (tren, telégrafo, automóvil, teléfono, avión, etc.) facilito no
solo los intercambios comerciales y la especialización económica,
sino también la movilidad de la población así como el
crecimiento urbano. Nació así la ciudad moderna, caracterizada por su mayor
extensión arquitectónica, con grandes edificios de mayor altura, comunicada con
su periferia a través de nuevos medios de transporte y una gran concentración
de habitantes, que aumentaba su número día a día.
En los primeros tiempos la ciudad industrializada, tuvo un
desarrollo caótico donde surgieron múltiples y extensos barrios de
trabajadores, que vivían en condiciones insalubres, mientras que en el centro y
en zonas privilegiadas, vivían los sectores más favorecidos y en donde la
actividad fabril y económica tenía preeminencia por sobre cualquier cosa. Con
el tiempo, las ciudades industrializadas de Europa y EUA fueron reconstruidas y
planificadas a fin de controlar su crecimiento y los problemas inherentes a
grandes poblaciones y a poderosas industrias en ellas establecidas. Las
ciudades modernas de grandes proporciones, típicas del Mundo desarrollado
Occidental, fueron así modificadas para que siguiendo los principios de la
nueva ciencia del urbanismo, las poblaciones urbanas pudieran gozar de un alto
nivel de vida .Este alto nivel de vida, implicaba el poder disfrutar de los
servicios indispensables, mantener el equilibrio de los recursos
disponibles, crear y conservar abundantes áreas verdes, disponer racional e
higiénicamente de los desechos y desperdicios domésticos e industriales,
asegurar el suministro de agua potable, facilitar el abastecimiento de
alimentos y materias primas, etc .Sin embargo, el mismo esquema no se repitió
en las ciudades de los países escasamente industrializados. En estos, las
industrias establecidas provocaron la aparición de zonas en las orillas de
las ciudades, donde surgieron extensos asentamientos para los nuevos
obreros. Estos nuevos barrios se organizaron y fundaron sin seguir planes ni
una organización racional; nacieron sin servicios indispensables y así
funcionaron por muchas décadas. Las viviendas ya establecidas de la ciudad se
dividieron y se volvieron a dividir ante el aumento de habitaciones y el sostenido
aumento de nuevos pobladores.
El caso de la ciudad de México
Luego de diez años de guerra civil, a partir de 1920 en un
prolongado intento conjunto de gobiernos y empresarios, se comenzó a reactivar
la economía nacional a partir de tratar de iniciar un acelerado proceso de
industrialización y de reestructurar las principales ciudades del país, entre ellas,
la ciudad de México. A la par de comenzar a fundar zonas industriales en el
Distrito Federal (una de las primera fue la zona industrial de Vallejo en 1929,
en donde se destinaron cinco millones de metros cuadrados para la construcción
de fábricas, talleres y oficinas), se procedió a dotar de servicios a múltiples
zonas urbanas y a construir grandes avenidas y nuevos conjuntos habitacionales.
De tal forma, la ciudad de México cedió sus antiguos aires
de grandeza para busca el avance material y el progreso económico, perdiendo
así su antigua fisonomía y copiando modelos extranjeros de EUA y de Europa, para
así estar inmersos en el Mundo Occidental Moderno. Con estos cambios y con el
proceso de industrialización que lentamente se comenzó a dar en el área del DF
y de la ciudad de México, la ciudad y su población creció en forma
espectacular; de un millón de habitantes que había en 1930, se pasó a diez
millones de habitantes en 1940.Este crecimiento continuo entre 1940 y
1950, se dio a costa de que el Distrito
Federal perdiera casi todas sus zonas rurales, que existían alrededor de la
ciudad de México, y en la que estaban decenas de ejidos orientados al cultivo
de cereales, hortalizas y huertas de árboles frutales, así como a la
explotación de ganado vacuno y ovino para la producción de carne, leche y lana
.Los terrenos de estos ejidos del DF y de la zona circundante del estado de
México, fueron expropiados por sucesivos decretos presidenciales para ser
utilizados en la construcción de fábricas, ferrocarriles, vías rápidas,
almacenes, etc., que se desarrollaron rápidamente alrededor dela creciente
ciudad de México. Ante esta situación, el presidente del país en 1947 declaró
que
“el esfuerzo de la industrialización necesita el apoyo de
todo el pueblo; pero para recoger los frutos que deseamos, es indispensable hacer
sacrificios”;
para 1952, este acelerado proceso de industrialización
ya había establecido más de 160 industrias en todo el territorio nacional. En
la ciudad de México, para fines de la década de 1950, se creció en forma
acelerada junto con la industria establecida en ella; la actividad industrial
trajo consigo el aumento indiscriminado de la población, que ante la carencia
de viviendas y una pobreza extrema, se dedicó a invadir predios vacíos para
levantar casuchas o jacales con materiales de desperdicio, apareciendo así en
la capital, los primeros “paracaidistas”. Durante los años de 1960 y 1970,
continuaron las grandes obras de infraestructura en la ciudad de México (vías
rápidas, sistemas de comunicación, grandes conjuntos habitacionales, obras para
la dotación de servicios públicos), por lo que la ciudad continuo creciendo sin
una verdadera planeación urbana, pues el crecimiento se hacia en forma
irregular, con el establecimiento de colonias y asentamientos que se iban
agregando a la ciudad ya construida. A partir de los años setenta del
siglo XX, los problemas de tráfico urbano aumentaron a grados no conocidos a
causa del enorme crecimiento demográfico y de la falta de planeación urbana, convirtiéndose
en un gran y permanente problema de la capital. Además, el problema del
insuficiente drenaje y desagüe de las aguas negras que la creciente población
capitalina generaba, provocaba no solo insalubridad y enfermedades
gastrointestinales ,sino que las aguas negras crecían en épocas de lluvia y
anegaban grandes sectores de la ciudad de México, amenazando con una inundación
masiva en cualquier momento. Para remediar estos problemas, los gobernantes de
la ciudad de México realizaron nuevas y grandes obras públicas (ejes viales y
obras de drenaje profundo) que si bien solucionaron por un tiempo los
problemas, paralizaron las actividades de la capital por casi un año.
Junto con esto, las industrias establecidas en la capital no
solo atraían a miles de inmigrantes con la promesa de empleos y de una
vida mejor, sino también generaban una gran contaminación en el entorno
citadino, pues los desechos de su producción, se arrojaban sin control en
los drenajes de la ciudad, y en los ríos cercanos a la ciudad de México,
convirtiéndolos en sucios albañales, sin control o sanciones de parte de los
sucesivos gobiernos locales y federales; además la mayoría delas industrias
también arrojaban sus desechos a los basureros a cielo abierto que rodeaban a
la ciudad y sus zonas urbanas. Aunado a esto, para fines del siglo XX, el humo
de millones de automóviles obscurecía el cielo dela capital mientras que los
bosques de las escasas zonas rurales del DF desaparecían año con año, al
talarse los árboles en forma clandestina, al invadir fraccionadores privados
esos terrenos, para construir casas, comercios e industrias en forma ilegal o
simplemente los vecinos arrojaban allí la basura doméstica e industrial,
formándose así, extensos y enormes tiraderos clandestinos a cielo abierto. Dicha
situación es todavía el presente en las ciudades mexicanas de las primeras
décadas del siglo XXI.
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